Aprende a oír lo que dice tu cuerpo

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¿De dónde me salió este abdomen tan grande? -Te dices cuando te miras al espejo. Esta es una pregunta que solemos hacernos quienes no prestamos atención a lo que nos dice el cuerpo. Para aprender a oírlo es necesario lograr hacer lo que no muchos hacen o hacemos; y no es más que prestar atención a síntomas que aparecen progresivamente.

A ver, seguro que si te duele una muela lo notarás enseguida, al igual que un dolor o molestia por un tropezón, pues lo mismo no ocurre con otros síntomas. Te pondré el ejemplo de la acidez estomacal, muchas personas lo toleran por un tiempo prolongado, e incluso pueden identificar que les agrava el problema tras ciertos alimentos, sin embargo, lo van dejando pasar y la gastritis empeorará. Otro ejemplo es el la inflamación abdominal, este creo -en mi opinión- es el más común y al que menos le prestamos atención, puesto que es algo que molesta “un poco”, pero no tanto como para ir al médico.

La distensión abdominal (recurrente o no), que no es más que cuando el abdomen se llena de aire (gases), es por lo general el aviso de que algo no marcha bien. Esto de algo tan simple como que la comida no te ha caído bien, o como que ya tu intestino te está alertando de sensibilidad a algunos alimentos.

Oír lo que dice el cuerpo es comenzar a prestar atención si algo no está normal, y lo normal es sentirse bien. Así que entonces es momento de comenzar a ver la causa, y de dónde proviene la alarma. Generalmente está asociado a lo que comemos. Es importante empezar a revisar qué alimentos nos hacen daño y cuáles nos hacen bien, por ejemplo. Revisar nuestro estilo de vida es otro aspecto a tomar en cuenta. Por ejemplo, los niveles de estrés también se asocian a dolores de cabeza, a pesar de no ser la única causa.

Un consejo, comienza a sospechar de lo más simple, no todo es una enfermedad grave, incurable y con una vida tormentosa; por el contrario evalúa con lo que tienes a la mano. Es tu cuerpo, y nadie mejor que tu para saber cuando te sientes bien o no. El médico hará su mejor diagnóstico inicial basado en la correcta información que le puedas aportar. NO BUSQUES por ningún motivo asociaciones complejas, esas dejaselas al profesional. 

Ya todos sabemos que el cuerpo humano es una “máquina” perfecta (en la medida de lo posible), y lo primero que hace es enviarnos señales alertando que algo no va como debería. Tu tarea es simple, la primera mantenerte lo mejor posible para que no dispares ninguna alarma, y la segunda, de ocurrir la alarma es buscar la causa.

Las alarmas que saltan por lo general son: distensión abdominal, dolores de cabeza, diarreas, períodos de estreñimientos, infecciones recurrentes, presencia de hongos en piel, halitosis, y muchas otras más. Ahora bien, no todas las alarmas significan lo mismo, ni hay un manual para cada alerta. Las razones para un mismo síntoma puede ser múltiple, es por ello que te recomiendo a aprender a oír lo que dice tu cuerpo, y por supuesto, acudir a tu médico con lo que has notado.

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