Mi Historia

de paciente a paciente

Mi propia experiencia

Te contaré mis vivencias y padecimientos con el Intestino Permeable, siempre desde la perspectiva de un paciente y cómo logré recuperarme.
Comienzo por decirte que tuve dentro de lo que se conoce como Intestino Permeable, la no muy afortunada forma de padecerlo de manera crónica agravada, es decir, pasé mucho tiempo con ello sin solucionarlo. Tal como te dejo saber en quién soy, los síntomas fueron múltiples, siendo unos más agudos y molestos que otros.

Al inicio

Ya con el pasar del tiempo y de manera retrospectiva puedo mirar hacia atrás, y es cuando me doy cuenta que mi cuerpo me venía alertando desde hace mucho tiempo (incluso desde adolescente). La intolerancias a ciertos alimentos, en mi caso: el huevo y la leche, ya hacían presencia, sólo que no le prestaba la debida atención (igual me los comía). Las diarreas también ocurrían, pero de manera esporádica. Ello se lo atribuía a cualquier otra cosa, indigestión, nervios, etc.

Algo que siempre recuerdo eran los dolores en el abdomen. Dichos episodios me llevaron al médico en más de una oportunidad. Una vez que acudía al especialista, me indicaban algún tratamiento, entre ellos antibióticos, los cuales me mejoraba milagrosamente por un tiempo. Y digo por un tiempo, porqué no aplicaba ningún cambio a mi vida, solo el medicamento y ya. Y claro, verás posteriormente que en mi experiencia es la peor terapia.

Posteriormente más síntomas fueron apareciendo. Alguna micosis y picor en distintas partes del cuerpo, procesos alérgicos continuos. La rinitis alérgica también se hizo presente en varias épocas. Infecciones, gripes, y no precisamente estacionales. Es decir, a parte del tema abdominal, comienzas a sentir efectos en el resto del cuerpo, notando que el sistema inmune está deprimido.

Los tratamientos y sus consecuencias

Para todo lo anterior, o casi todo hay una medicina. La medicina que cura la consecuencia. La que quita el dolor de cabeza, la que quita la micosis, el picor, la infección, la gripe, etc, etc, etc.

El asunto es que todo entraba en ciclos. Ciclos de mejoras y otros donde todo empeoraba y casi que venían juntos.

Debo reconocer que todos los médicos hacían su mejor esfuerzo, y yo no estaba tan preparado como hoy en día (y para ello sirve mi testimonio) de identificar lo que me venía pasando a través del tiempo.

⚠️Quiero dejarte muy claro, que todas las patologías o padecimientos que te dan en la vida no son ni serán causa del intestino permeable, y es muy importante que lo sepas y lo internalizes. Por ello prestar atención a los síntomas es importante.

Algo que me mejoraba mucho, aunque en el momento no lo notaba claramente, era el uso de los antibióticos. Y claro, hoy día lo entiendo, estos acaban con todas las bacterias y además desinflaman, es decir, es una maravilla. El problema venía después, con la disbiosis intestinal que comienza a apoderarse de tí cada vez con más fuerza y pasas a la otra etapa.

El empeoramiento

En esta etapa, las diarreas se hacían presente entre 3 y 4 veces al día (en ocasiones más veces) por un período cercano a un año fue quizás el mayor detonante, pues la vida se te convierte un tanto miserable. Tienes tenesmo rectal (rara vez evacúas completo).

Debido a las diarreas, no sabes qué comer, porque en realidad no sabes que te hace daño y por lo tanto comencé a eliminar alimentos al azar (digo al azar, basado en lo que pensaba que me podía hacer daño).

Lo grave es que ya en este punto no quieres ir a compartir a ninguna parte, porque sabes que necesitarás ir al baño en cualquier momento. No deseas tomar vuelos, porqué puede que te afecte la comida, la espera, etc. Los dolores abdominales son muy fuertes y acaban con tu paciencia.

Mis niveles de ansiedad aumentaron notoriamente, lo cual es lógico. En este punto estaba a un paso de la depresión, y la causa: la frustración; la frustración de no saber que tenía. Sin contar que mis capacidades mentales están disminuidas y tu sistema inmune ya no es ni cerca fuerte.

Y la lista de síntomas que ya he enumerado previamente, que incluyen todo lo mencionado anteriormente, hasta calambres, dolores en las articulaciones, etc. Ya sentía que mi  sistema inmune se había cansado de luchar. En gran medida porque yo era el culpable, no entendía que tenía y no ayudaba a sanar.

Seguidamente, la pérdida de peso era notable, llegando a pesar 53 Kg, y como ya dije mido 1,77 m. Mi aspecto totalmente demacrado y con una fatiga que no me dejaba trabajar y mis habilidades mentales claramente no estaban en su mejor momento.

En cuanto a las analíticas sanguíneas (que fueron muchas), así como otros múltiples exámenes, arrojaron: Anemia Megaloblástica, Albúmina por el suelo, Linfocitosis por largos períodos, Colon Irritable, Tránsito Intestinal Acelerado, Malabsorción Intestinal, Alergia a alimentos, sensibilidad a alimentos entre otras. (Médicamente probado)

También se descartaron muchas cosas, como cáncer o alguna enfermedad inflamatoria intestinal, otras enfermedades. Y no, no era nada de eso ¡afortunadamente! Por ello cambié mis hábitos con gusto.

La identificación del problema

Ciertamente te he resumido toda la historia, pero hay muchas anécdotas de lo sucedido, los 16 médicos que fui. Siempre, siempre, me quería curar. Y no dejé que me diagnosticaran con depresión, por ejemplo. Claro que algún grado de depresión tenía, pero era a raíz de la frustración. La frustración venía de no sentirse bien, de sentirse cansado físicamente, sin solución.

Muchas veces decían, es “estrés”. Joder, ya de eso sí me tenía cansado, daba igual que pasara una semana en el Caribe, en una playa maravillosa, con la cuenta todo incluido, e igual continuaban las diarreas y otros síntomas. Es decir, el estrés empeora todo, y es verdad, pero no era la causa.

Toda esta búsqueda me llevó a intentar por mi cuenta con tratamientos de antibióticos naturales, con estudios publicados en la NCBI los cuales se comparaban con antibióticos farmacéuticos y con resultados muy buenos.

Luego descubrí la disbiosis intestinal y el intestino permeable, y la verdad no lo entendía muy bien, puesto que son muy parecidos. El tema es que van casi de la mano.

La solución

Gracias a un par de médicos muy preocupados y curiosos por lo que tenía, investigaron y me indicaron alguna dieta inicial, y algunos suplementos. Yo les comenté sobre la Disbiosis Intestinal y el Intestino Permeable. Ambos me ayudaron y me orientaron sobre qué debíamos evaluar, alimentación, ejercicio (vital), bajar los niveles de estrés, y todo el tema de suplementos.

Por mi parte, seguí investigando más y más. Aplique ensayo y error muchas veces, y a la final sentí que todo comenzó a marchar.  

Aquí te muestro como era yo en mi peor período y cómo estoy ahora. Y lo bueno es que sigo trabajando para mejorar. Siento que mi cuerpo y mi mente están en equilibrio y pudiendo dar y alcanzar mucho más. (incluir fecha de las fotos y el peso).

Aprendí que hay 3 tipos de pacientes

✔️ Los que entienden que tienen, buscan curarse y siguen el tratamiento al pie de la letra. (Son pacientes y perseverantes)

⚠️ Los que entienden que tienen, pero al sentirse mejor suelen abandonar y reinciden al tiempo.

❌Los que no quieren entender, ni quieren seguir ningún tipo de régimen, dietas o cambios en el estilo de vida.

¿Y tú qué tipo eres?

4 Comentarios

  1. bryam

    sufro de los mismo por mucho tiempo ,

    Responder
    • Javier Henríquez

      Gracias por comentar. Espero que estés en el camino correcto para estar mejor 😉

      Responder
  2. Aida TP

    Hola yo desde 2015 estoy en la misma investigación tuya pues debido a una candidiasis inicié, llegando a la permeabilidad intestinal, pasando por la rosácea y Helycobacter pylori
    A partir de ese tiempo he tratado de curarme con solo productos naturales los cuales han hecho su efecto GaD , la que no quería cambiar mis hábitos alimenticios era yo
    Ahora estoy iniciando tratamiento natural contra este intestino poroso que es el mismo tratamiento para la rosácea
    Deseo que pronto estés en franca mejoría y gracias por compartir
    Dtb
    Aida

    Responder
    • Javier Henríquez

      Hola Aida, que alegría saber que de algo ha servido mi investigación.
      Pues te digo que luego de haber cambiado mis hábitos alimenticios y físicos me encuentro genial, los cambios se notan.
      Como bien dices, a veces los que no queremos cambiar nuestro estilo de vida somos nosotros mismos.
      Espero te encuentres mucho mejor y si deseas compartir algún tratamiento que te haya funcionado, déjame saber.

      Saludos…

      Responder

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